Domingo 10 de la noche, un ensordecedor silencio se ha adueñado de la calle, reina la tranquilidad dentro de todos los hogares mexicanos; de pronto, un grito desgarrador irrumpe en la noche: “Mamáaaaaa mañana tengo que llevar una cartulina blanca y una monografía de las adiccioneeeeeees” “¡Híjooole, la monografía! Y ya nos cerraron la papelería ¿Y ahoraaa?”. Casos como este se repitieron durante años en las colonias de México, sin importar condición social, raza o religión. Espeluznante en verdad.
Las monografías, esas hojitas impresas tan temidas los domingos en la noche, son verdaderas portadoras de conocimiento. Con sus ilustraciones inocentes y absurdas nos ayudaron a comprender mejor el mundo que nos rodeaba; nos enseñaron desde qué es un ecosistema hasta cómo reconocer y alejarnos de las adicciones; pasando por temas tan variados como la familia, la independencia y la ganadería.
Este post se lo dedico a ésta forma de arte que poco a poco va desapareciendo gracias a la tecnología; internet ha ido desplazando a estas curiosas herramientas de aprendizaje que, junto con los mapamundi, tanto nos hicieron sudar al darnos cuenta que habíamos olvidado comprarlos. Siempre es bueno rendirle tributo a aquello que nos auxilió en una etapa de nuestras vidas y recordar cómo hacíamos las cosas antes, ya sea para aludir aquello que aprendimos en la primaria y que gracias a ellas y sus peculiares ilustraciones aún no hemos olvidado; o simplemente para suspirar aliviados porque esas épocas ya pasaron y ahora la tarea es algo tan sencillo como buscar en google. O tal vez sonreír al encontrar un cuaderno donde intentábamos copiar las ilustraciones de las monografías y que sirvieron como una influencia gráfica inicial en todos nosotros.
Y para que esta forma de arte no se pierda en el olvido, les recomiendo que si encuentran monografías en su casa o en la papelería, las utilicen para hacer collages; además de ser un ejercicio creativo, cada que lo vean recordarán esa ansiedad que sentían de niños por “no haber comprado la monografía” (o bien, regodearse al recordar que ustedes eran de los abusados que compraban 3 ó 4 para revenderlas antes de la clase).
- Nomás que hay que tener mucho cuidado con los pulques, chavos
- Nótese el fino detalle del humo
- Juventud desenfrenada
- Así te ves cuando sabes que algo te va a lastimar y aún así lo tocas
- Y gracias a las monografías, así entendimos la vida
- Así se compran drogas
- …y esto es lo que pasa con las drogas que acabas de comprar
- Pero al final, todos venimos del mismo lugar
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