Caminando por la calle ¿qué vemos? Edificios, unidades habitacionales, rejas, pavimento, basura, cemento, publicidad, coches y más coches, puestos, baches, topes… nuestro paisaje urbano se conforma de una manera bastante deprimente y gris, sin novedades.
Pero, ¿qué pasa si de pronto vas saliendo del metro (o metrobús) Insurgentes, acalorado, de mal humor por todas las señoras que parecen no entender la dinámica de “permita salir antes de entrar”;

volteas y ves algo así en alguno de los edificios semi-abandonados de la zona?.

¿Sigues de mal humor?.
Este es un ejemplo más o menos cercano a todos los que transitamos por la zona centro de la ciudad; ahora pensemos en trasladar la misma idea a nuestras colonias; algunas en buenas condiciones y otras en barrios olvidados dentro del Distrito Federal. Piensen en el parque abandonado, la caseta de policía que se está cayendo, el puente sucio, los postes y banquetas chocadas, las escuelas a medio pintar, los cerros tapizados con miles de casas cubiertas con nada más que cemento y algunos anuncios de publicidad electoral. Y todo eso veámoslo como un lienzo en blanco, una oportunidad para crear algo.


¿Cuál es el valor real de intervenir artísticamente espacios públicos? Existen varias razones para hacerlo; una es que revive las áreas, se vuelve un referente y tal vez hasta un lugar turístico, por lo tanto reactiva la economía del lugar y si es una zona problemática, vuelca la atención sobre ella, provocando cambios positivos en esa comunidad.


Es una manera efectiva de mantener alejado el graffiti (de esos que sólo son travesuras externadas a modo de un rayón gigante); si no me creen, pregúntenle al señor de la tiendita por qué mandó hacer un graffiti bien hecho y que le gustara, en su fachada.


Atrae atención a las propiedades, aumentando su valor económico y posiblemente el valor de la zona entera.



Propicia los cambios sociales, ya que pueden contener mensajes políticos, culturales o educativos.





Motiva la creatividad, nos saca una sonrisa, somos más positivos; nos volvemos más cuidadosos con nuestros espacios, procuramos no ensuciar tanto, somos más exigentes con las autoridades y les pedimos más atención a nuestros servicios.





Así que les propongo que empecemos a generar un cambio positivo en nuestro entorno más cercano, incluyendo a artistas e interviniendo espacios. Ahí les dejo la idea, podemos empezar por la Glorieta de Insurgentes, cuando gusten.
Si ustedes conocen lugares así, compártanlos en el twitter de Mecate @_mecate para que todos saquemos ideas.


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